jueves, 6 de septiembre de 2007

SITIO ARQUEOLÓGICO LA JÍA.- TESTIMONIOS DE UNA COMUNIDAD ABORIGEN TARDÍA

en la cueva la jia copia
Santiago F. Silva garcía (1)
Orlando Álvarez de la Paz (2)
Leonardo Rojas Pérez (3)
María B. Cruz Martín (4)


(1) Licenciado en Física y Astronomía
Arqueólogo aficionado
(2) Ingeniero en Sanidad Vegetal
Arqueólogo aficionado
(3) Licenciado en Biología
(4) Licenciada en Biología


Dedicatoria:

A nuestro gran amigo Dr. Manuel Rivero de la Calle, que tanto apoyo nos brindó en ésta y otras investigaciones.


RESUMEN
En la presente investigación se establece un estudio del sitio arqueológico La Jía, partiendo del análisis de las evidencias colectadas por miembros del grupo CAONAO en las diferentes incursiones realizadas al lugar. Este residuario fue visitado en 1987 por el Dr. Manuel Rivero de la Calle; quien se encontraba recorriendo diferentes áreas de interés arqueológico en la provincia de Sancti-Spiritus, Cuba. Se hace una descripción detallada del ajuar lítico, el cual resulta interesante por su características atípicas dentro del contexto de los registros arqueológicos reportados hasta el presente; ya que la inmensa mayoría de las herramientas fueron elaboradas en cuarzo lechoso. Se considera un sitio tardío por la presencia de Sus escrofa (puerco jíbaro) dentro de los restos alimenticios colectados. Se acompañan: el croquis del área de habitación, tablas y otras ilustraciones que ayudan a complementar la investigación.

ABSTRACT
In the present investigation a study of the archaeological site settles down the Jía, starting off of the analysis of the evidences collected by members of group CAONAO in the different made incursions from the place. This residuario was visited in 1987 by the Dr Manuel Rivero of the Street; who was crossing different areas from archaeological interest in the province of Sancti-Spiritus, Cuba. A detailed description becomes of lítico ajuar, which is interesting by its atípicas characteristics within the context of the reported archaeological registries until the present; since the immense majority of the tools was elaborated in milky quartz. A delayed site by the presence of his is considered escrofa (filthy poor farmer) within the collected nutritional rest. They are accompanied: the sketch of the room area, tables and other illustrations that help to complement the investigation.


Localización

El sitio arqueológico La Jía está localizado en el interior de la cueva del mismo nombre, situada en la finca María Teresa, municipio Trinidad, a unos 10 km de la costa sur, al nordeste de la bahía de San Pedro y a 2,5 km, aproximadamente, del río Higuanojo.

mapa local. la jiaLa cueva se abre en el interior de una gran dolina, formada al desplomarse parte de la bóveda por la acción disolutiva de las aguas.


Clima

El promedio de precipitaciones anuales de la región oscila entre 1000 y 1400 mm.
La temperatura media está entre los 23 y 26 ºC.


Flora y fauna

La vegetación del área es antrópica, constituida por matorrales secundarios densos. Uno de los arbustos de mayor abundancia es la aroma.

Se observan algunos ejemplares de caoba (Swistenia mahagoni) de gran talla, que yacen abandonados y tendidos entre la manigua y a los que las inclemencias del tiempo no han afectado grandemente, a pesar de mostrar profundas huellas de su vetusta existencia.

La tala indiscriminada de la zona provocó la desaparición de una variada y exhuberante flora, entre la que figuraba el cedro y la caoba dentro de las maderas preciosas y otras especies maderables y frutales. Hoy tan sólo pueden contemplarse aromales, algunas ceibas, guásimas (Guazuma tomentosa) y el guao de costa (Metopium toxiferum), entre otros arbustos de mediana talla.

En relación con la fauna, aún habitan la parte más boscosa algunos mamíferos como la jutía y el perro jíbaro.

Dentro del grupo de las aves figuran: el sinsonte (Mimus polyglottos orpheus), el tocororo (Priotelus temnorus), el arriero (Saurothera marlini marlini) y la cartacuba (Todus multicolor). Dentro de la propia fauna habita un gasterópodo del género Liggus; el cual ha logrado permanecer en este sitio habitacional durante varios siglos, aunque actualmente se está viendo seriamente amenazada su existencia por la acción desbastadora de los fuegos que anualmente se originan durante la época de sequía.


El asentamiento

En el mes de agosto de 1984 fueron colectadas por nuestro grupo las primeras evidencias arqueológicas que mostraban -a las claras- la existencia de lo que fue en el pasado un sitio de habitación aborigen. Dichas evidencias consistían en restos alimenticios y abundante material lítico lasqueado.

Dos incursiones más al lugar en el año 1985, posibilitan la detección de varios petroglifos asociados al asentamiento.

No es hasta el mes de febrero de 1986, que se determina -por parte de la dirección del grupo CAONAO- el estudio correspondiente del sitio arqueológico.

IMG0050 copiaLas exploraciones evidenciaron que el asiento estaba ubicado en el salón principal de la cueva, en un área aproximada de unos 80 metros cuadrados. Aquí aparecían -esparcidos- artefactos y restos de dieta en el 70% del área que ocupa este salón y mayormente en la superficie.

Los arrastres ocasionados por el agua lluvia que se infiltra en la cueva en los períodos de primavera, pudo contribuir un tanto en este sentido.

En la porción este de la cueva, lugar donde el piso posee un mayor nivel, se observan restos de comida o dieta en abundancia.

Las condiciones de iluminación son óptimas en este salón principal de la espelunca, pues hay un predominio de suficiente claridad y un pequeño sector que queda en penumbra.


Excavaciones

Luego de explorar los alrededores de la cueva y las márgenes de río Hondo, situado este último a 500 m y hacia el suroeste (SW) de la misma, se efectuaron varias calas de prueba con el interés de precisar las condiciones actuales del yacimiento. En dichas calas se colectaron varias láscas de cuarzo, una piedra tintórea, dos fragmentos de cerámica decorada; así como también restos de dieta consistentes en huesos de jutías, fragmentos de conchas de moluscos marinos y terrestres, además de un canino de Sus scrofa (puerco jíbaro).


MATERIALES Y MÉTODOS

Todo el material procedente de las calas y de la superficie fue debidamente tratado; retirándose el sedimento adherido a este y empleando para ello los métodos y procedimientos convencionales. Con posterioridad se llevó a efecto la clasificación y catalogación correspondiente del material arqueológico, dividiendo el mismo en tres grupos: material lítico, de concha y cerámica. Por otra parte, los restos alimenticios fueron diferenciados con sumo cuidado; estableciéndose la identificación y clasificación de los grupos y especies hasta donde fue posible.

Se elaboraron cuatro tablas, donde se muestra la tipificación y la frecuencia con la que se presenta cada tipo de material dentro del conjunto de evidencias extraídas de dichas calas y de superficie (ver tablas).

tabla 1 la jia

tabla 2 la jia

Material lítico

Como puede apreciarse en la tabla # 3a y 3b, el material lítico resultó ser el más abundante: 638 elementos, entre piezas y residuos de taller.

tabla 3a

tabla 3b

Si algo resultó en extremo interesante es el hecho de que el cuarzo lechoso figura como el material más empleado en la elaboración del instrumental de esta comunidad. Los instrumentos y herramientas líticas son heterogéneos y van desde la simple lasca de cuarzo hasta el buril y las llamativas puntas.

El sílex es comparativa,mente inferior desde el punto de vista cuantitativo y menos funcional, atendiendo a que no se destacan huellas de retoques o elaboración.

En el caso de las piedras tintóreas (hematita), parecen huellas profusas de fricción en varias de estas piedras; así como las lascas de cuarzo y un majador-percutor recubiertos por este colorante o tinta.


Material de concha

Este material es el menos representativo dentro del material colectado, pues sólo apareció un martillo elaborado a partir del caracol Xancus angulatus.


Material Cerámico

Se ha evidenciado que la cerámica es un indicativo por si sóla del estado y grado de desarrollo económico y social de las culturas aborígenes.

En el caso que nos ocupa la cerámica aparece muy fragmentada y a la vez resultan muy poco abundantes dichos fragmentos; correspondiendo estos a dos recipientes o vasijas. Una de ellas debió consistir en una olla de pequeñas dimensiones, de paredes delgadas (3 mm), sin reborde y con un cordón biselado elaborado a 6 mm de la boca o cavidad.

Estos fragmentos aparecen con diseños incisos poco profundos, constituidos por líneas oblícuas alternantes.

El tamaño de los fragmentos de la segunda vasija no permite dar una idea bastante precisa de su forma, aunque sí podemos asegurar que debió ser también de paredes delgadas (3 - 4 mm), sin reborde, ni decoraciones.

El color de los fragmentos es rojizo claro y el desgrasante es fino, compuesto por partículas pequeñas de cuarzo y micaceas. La textura de la superficie es compacta.


Restos de dieta

Un análisis minucioso de los residuos alimenticios nos conduce a inferir que tanto la jutía como el cangrejo terrestre (Cardisoma Guanhumi) eran la fuente fundamental provisoria de proteínas de los aborígenes asentados en la cueva La Jía. Esto lo reafirma la gran cantidad de restos óseos de jutías de los géneros Capromys, Geocapromys y Boromys (las dos últimas extinguidas en la actualidad) y de pinzas de cangrejo terrestre (Cardisoma guanhumi).

tabla 4a

tabla 4b

"El llamado cangrejo azul, actualmente es una de las especies comestibles más utilizadas. Abundan notablemente durante la época del desove (de abril a mayo), ocasión en que los aborígenes hacían notable consumo de la carne del mismo" (1).

La presencia de restos óseos y dentarios de Sus scrofa o puerco jíbaro resulta un elemento muy importante para establecer una cronología aproximada de la permanencia en el sitio de esta comunidad indígena; puesto que el Sus scrofa fue introducido por los españoles entre 1513 y 1515, o sea, siglo XVI.


Manifestaciones de la superestructura

En el estremo suroriental de la cueva fueron diseñados, sobre una columna, varios petroglifos que están indisolublemente asociados al asentamiento. Sobre ello queremos llamar la atención en cuanto al motivo central del conjunto en el cual aparece una figura antropomorfa, que al parecer representa una deidad o cemí. Atendiendo a ello y al hallazgo de un fragmento de temporal humano, es atribuible la posible práctica de ritos o costumbres funerarias.

"Los objetos de arte pueden ser analizados desde el punto de vista puramente estético y eso corresponde a la historia del arte, o desde el punto de vista social. El mundo mágico, es decir, la manera mágica de ver el mundo puede estar parcial o totalmente expresada en las obras de arte y nos puede dar nociones sobre la ideología dominante" (2).

En muchos casos el arte rupestre ejerció una función eminentemente social, pero no dentro del contexto artístico; sino como vehículo capaz de reflejar el mundo en la conciencia del hombre. Es por ello que se refuerza la idea del vínculo entre el petroglifo que parece en el sitio con algún tipo de práctica o rito funerario.


Conclusiones

-El sitio arqueológico La Jía estuvo habitado por un grupo cultural ceramista que, dadas las características de esta cerámica debe corresponder a la etapa Protoagrícola.

-Entre las actividades principales de subsistencia figuraron la caza, la pesca y la recolección; lo cual está demostrado a través de los restos de dieta colectados.

-Este grupo debía provenir de la costa sur; ya que entre los restos de alimentos o dieta figuran conchas y caracoles marinos. Excluimos incursiones reiteradas hacia la costa, motivado por la escasez de estas evidencias (índice de frecuencia) y la distancia hasta ella.

-Atendiendo a la presencia de restos de Sus scrofa (puerco jíbaro) en la dieta, puede inferirse que el sitio estuvo habitado por este grupo aborigen con posterioridad a la conquista (siglo XVI).

-El hallazgo de temporal humano demuestra que la cueva tuvo también uso funerario; por lo que el petroglifo debe estar asociado a algún rito o práctica funeraria.


Recomendaciones

.Que se preserve tanto el área de los petroglifos, como el sitio en su conjunto; tal como se dispone en el Decreto Ley # 55 del Reglamento para los Monumentos Locales y Nacionales.

.Que se eleve un informe a la Academia de Ciencias, donde se comunique la presencia del material lasqueado de cuarzo; por constituir esto una característica interesante para el estudio de los especialistas en esta materia.


Referencias

(1) Pino, Milton (1984): Consideraciones sobre los elementos dietarios del sitio Levisa, Mayarí, en Cuba Arqueológica, tomo I, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, Cuba, p. 137.

(2) Lumbrera, Luis G. (1984): La Arqueología como ciencia social, Colección Casa de Las Américas, La Habana, Cuba, p. 156.


Bibliografía

.Álvarez Conde, José (1956): Arqueología Indocubana, publicaciones de la Junta Nacional de Arqueología y Etnología, La Habana, Cuba.

.Castellanos, Nilecta (1973): Arqueología de Sardinero, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, Cuba.

.Dacal, Ramón y Manuel Rivero de la Calle (1986): Arqueología aborigen de Cuba, Editorial Gente Nueva, La Habana, Cuba.

.Morales, Salvador (1984): Conquista y colonización de Cuba. Siglo XVI, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba.

.Núñez Jiménez, Antonio (1986): El arte rupestre cubano y su comparación con el de otras áreas de América, Proyecto Regional de Patrimonio Cultural y Desarrollo, La Habana, Cuba.

.Rivero de la Calle, Manuel (1966): Las culturas aborígenes de Cuba, Editorial Universitaria, La Habana, Cuba.

.Tabío, Ernesto y Estrella Rey (1985): Prehistoria de Cuba, editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba.


Copyright: Santiago F. Silva García
Orlando Álvarez de la Paz
Leonardo Roja Pérez
María B. Cruz Martín


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